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La Casona de San Marcos: Símbolo de la Universidad Decana de América

Con una historia de más de cuatro siglos, la Casona de San Marcos es símbolo de la primera universidad fundada en el continente. Sin embargo, es dueña de una historia muy singular que a continuación resumiremos:

LA CASA DE PROBACIÓN Y NOVICIADO DE SAN ANTONIO ABAD (1605-1767)

La orden jesuita fue la última orden religiosa en llegar al virreinato del Perú en el siglo XVI. Era el año de 1568 cuando ocho jesuitas llegaron a estas lejanas tierras, a la cabeza de esta misión se encontraba el padre Jerónimo Ruiz del Portillo. Que, en un lapso de casi medio siglo, esos seis jesuitas pasarían a ser más de 400. Esto plantearía la necesidad de construir un lugar adecuado para poder formar a los miembros de la orden. Además, el número de aspirantes que deseaban ser admitidos había crecido exponencialmente.

Así en el año 1605, gracias a la donación del Señor Antonio Correa Ureña, Receptor General del Tribunal del Santo Oficio, reciben 42000 ducados de oro, lo cual les permite iniciar las primeras obras de construcción. Actualmente, y en respeto a los acuerdos notariales tomados en aquella época, la tumba de Antonio Correa Ureña se encuentra en el Panteón de los Próceres (originalmente Iglesia de San Antonio Abad). El nombre de San Antonio Abad se debe a que el santo correspondía a la fecha de nacimiento del benefactor.

En la Casa de Probación y Noviciado de San Antonio Abad los jesuitas recibían y educaban a los aspirantes a la Compañía de Jesús. Durante 15 días (la primera probación) el postulante evaluaba la decisión de pertenecer a la orden. Si este paso era exitoso, se le admitía como novicio (la segunda probación) y que mediante la práctica de los  Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola se producía el encuentro con el misterio divino y se marcaba la existencia en Dios. Al concluir los dos años del noviciado realizaba sus primeros votos (castidad, pobreza y obediencia) y continuaba su formación en el Colegio Mayor de San Pablo.

El sismo del 28 de octubre de 1746, destruyó el edificio, iniciándose una restauración y remodelación que ha llegado hasta hoy. En el año 1767 durante el reinado de Carlos III de Borbón, por una Orden Real, los jesuitas fueron expulsados del virreinato peruano. De esta manera finaliza una ocupación de casi dos centurias.

EL REAL CONVICTORIO DE SAN CARLOS (1770-1867)

 Por la expulsión de los jesuitas, la educación colonial recibió un duro golpe: La orden dirigía colegios y universidades de mucho prestigio. La Junta de Aplicación de propiedades jesuitas decidió utilizar el antiguo local del noviciado y lo transformó en el Real Convictorio de San Carlos (el nombre de San Carlos fue dado en honor al soberano Borbón Carlos III). En el nuevo espacio escolar se reunieron dos colegios reales: El Real Colegio de San Felipe y San Marcos (el cuál se encontraba directamente relacionado a la universidad de San Marcos) y el Colegio Real de San Martín (colegio jesuita para la aristocracia limeña).

Es bajo la dirección de Toribio Rodríguez de Mendoza (1786 – 1817) que el Real Convictorio de San Carlos alcanza un prestigio que traspasó las fronteras del virreinato. Como consecuencia de reformas educativas de corte ilustrado. Muchos de sus alumnos tuvieron destacada participación durante el proceso de independencia y luego en los inicios de la República, entre ellos podemos mencionar: Faustino Sánchez Carrión, Bernardo O’Higgins, Francisco Javier Mariátegui. Cuando se instaló el primer congreso constituyente el 20 de septiembre de 1822, muchos de sus miembros habían sido alumnos del Real Convictorio de San Carlos.

En una etapa dura para el centro educativo, en 1817 renunció su rector Toribio Rodríguez de Mendoza y se produjo un cierre de algunos meses. Posteriormente en el año de 1822 sería llamado con el nombre de “Convictorio de San Martín”, luego, “Convictorio de Bolívar”. Finalmente, retomaría su nombre original y alcanzaría nuevo brillo bajo la dirección de Bartolomé Herrera y su “soberanía de la inteligencia”.

LA UNIVERSIDAD DE SAN MARCOS (1867-1966)

En el año 1855, durante el gobierno de Ramón Castilla, se dio la primera reforma educativa de la República. El Real Convictorio de San Carlos pasó a formar parte de la Universidad de San Marcos, de igual manera el Colegio Real de San Fernando (escuela de medicina).

Es en 1867 que la historia de la Casona y la historia de San Marcos se entrelazan definitivamente, convirtiéndose este local en su cuarta sede institucional. Anteriormente, y durante casi tres centurias, San Marcos ocupó el Hospicio de San Juan de La Penitencia; el cual empezó a compartir con el  primer congreso constituyente elegido en  1822. Debido a la difícil convivencia de ambas instituciones, y las crecientes necesidades del Congreso, se le asignó el local del Convictorio Carolino como nueva sede principal.

Uno de los hechos más sobresalientes de esta época fue la toma del local por las tropas chilenas durante la Guerra del Pacífico y la invasión a Lima (1881), el cual utilizaron como cuartel general durante los 33 meses de la invasión de la ciudad. Al igual que la Biblioteca Nacional, fue saqueado y casi destruido por completo, valiosa documentación fue llevada a Chile perdiéndose una importante  parte de la historia de la universidad y del país. Algunos ambientes como el Salón General fueron usados como caballerizas. Al retirarse las tropas chilenas, se procedió a una paulatina reconstrucción y renovación del local.

En esta local a principios del siglo XX aparecería la célebre generación del 900, integrada por José de La Riva Agüero y Osma, Víctor Andrés Belaúnde y Francisco García Calderón.

Durante los años siguientes el aumento de la población estudiantil, obligó a realizar precarias construcciones que dañaron la estructura de la Casona y pusieron su integridad en peligro. Por esta razón, a mediados de los años 50 durante el gobierno de Manuel A. Odría se le otorga a San Marcos  los terrenos de la antigua hacienda Aramburú, en los cuales se empieza a construir la actual Ciudad Universitaria, la cual hasta el día de hoy es su principal sede institucional. Las últimas dependencias de la universidad se mudaron a la ciudad universitaria en el año de 1966. Desde ese momento y por más de dos décadas la Casona se vio sumergida en un período de abandono y deterioro paulatino de sus instalaciones y del entorno circundante.

CENTRO CULTURAL DE LA UNIVERSIDAD DE SAN MARCOS

En el año 1989 mediante un convenio entre el INC, la Universidad de San Marcos y el AECI comienza la recuperación y restauración de la antigua Casona, proceso que ha tomado más de quince años y debido al cual el recinto a recuperado el brillo y prestancia de épocas pasadas. En el año de 1995 se creó oficialmente el Centro Cultural de la Universidad de San Marcos, el cual está abierto a toda la comunidad, constituyéndose en la actualidad en uno de los principales focos de la vida cultural limeña, mediante exposiciones artísticas, presentaciones literarias, proyecciones cinematográficas y en general todo expresión cultural. Tiene dos importantes museos: El Museo de Arqueología y Antropología de San Marcos y el Museo de Arte de San Marcos ambos poseedores de invaluables colecciones.

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