FOLKLORE: Arte, Cultura y Sociedad Revista del Centro Universitario de Folklore de la UNMSM

En  el año 2007 se lanzó la primera edición de la revista FOLKLORE: Arte, cultura y sociedad, publicación editada por el Centro Universitario de Folklore de la UNMSM (CUF) que se creó con dos objetivos prioritarios: cubrir vacíos existentes en materia de investigación de manifestaciones folklóricas en nuestro medio y posicionar al CUF en el circuito de investigación y producción académica de temas relacionados al folklore peruano. Hasta el momento han sido publicadas cuatro ediciones en formato de libro, cada una con más de una decena de artículos y doscientas páginas aproximadamente. Además, reúne el trabajo de investigadores de primer nivel, a quienes agradecemos por su valioso aporte a la cultura. Entre ellos, podemos mencionar a César Bolaños (Q.E.P.D.), Américo Valencia, Raúl Romero, Chalena Vásquez, Simeón Orellana, José Carlos Vilcapoma, Ladislao Landa, Leo Casas, entre otros.

El primer número de esta revista se publicó bajo el título de El siku/ri: estudios en torno al siku y al sikuri. El segundo desarrolla en portada el tema de La negrería en el Perú. El tercer número tiene por títuloProcesos del folklore en los 2000 y, finalmente, la cuarta edición se titula Danzas y tradiciones del Perú. Sin duda, la revista significa un gran aporte teórico del CUF para nuestra sociedad y una loable labor en aras de promover la investigación cultural de las minorías populares del Perú.

Carlos D. Sánchez Huaringa
Director del Centro Universitario de Folklore
UNMSM

Revistas

Número 1

caratula rev 1La antara en el Perú es más que un instrumento musical propiamente dicho. Es un ícono cultural que materializa múltiples significados. Es un elemento para la construcción de redes sociales y alianzas comunitarias. Y, no menos importantes, es una metáfora de identidad para los pueblos, las regiones, y para la nación en su conjunto. La importancia de la antara, la zampoña, el siku o la flauta de pan (entre muchos otros nombres) va inclusive más allá porque transita por todas las etapas históricas del Perú. Desde tiempos precolombinos, la antara o zampoña ha sido un instrumento clave en muchas culturas regionales. La colonia no disminuyó en nada su importancia y, hoy, empezando el siglo XXI, encontramos a la antara más viva y contemporánea que nunca.

Desde ese punto de vista, el lector de esta importante publicación comprenderá que la antara se estudia en su rol en el mundo prehispánico desde la arqueomusicología y, en el mundo contemporáneo, desde  la etnomusicología. Ambas disciplinas, claro está, son áreas de estudio que se han desprendido de la arqueología y de la antropología. En cualquier caso, no son estas las únicas miradas académicas desde donde se puede ver la antara o zampoña. Cuando se la observa fundamentalmente como un instrumento musical, su estudio se ubica dentro de la organología, como se llama técnicamente a la disciplina que los estudia.

Las perspectivas desde donde se pueden investigar las zampoñas en el Perú son diversas y eso explica la cantidad de artículos y enfoques que están incluidos en la presente edición. En especial, el uso colectivo del instrumento a través del conjunto de sikuri, es el que más ha atraído el interés de los autores. Los sikuris son herederos de un largo pasado prehispánico pero también mantienen una vigencia que los distingue de otros instrumentos andinos  y prácticas culturales. Los sikuris se ejecutan en las comunidades del sur andino pero también en Lima Metropolitana, lo que hace de su estudio un campo interdisciplinario en donde es necesario observar tanto al campesino en un medio rural como al migrante andino en un medio urbano. Pero al ser los sikuris una práctica sumamente extendida, que hoy día se constituye en un símbolo de identidad para todos, es una práctica que puede ser adoptada tanto por conjuntos universitarios como promociones escolares, por músicos profesionales como aficionados, y por miembros de todas las generaciones. Los sikuris, por ser una práctica de grupo, también pueden asociarse a otros objetivos extra-musicales relacionados a un sentido de responsabilidad social o también pueden ejecutarse por un estricto interés artístico. Es decir, los usos y el significado de la antara, tal como se manifiesta en el conjunto de sikuri, son tan variados como los distintos enfoques académicos con que puede ser analizada.

Los artículos que componen esta publicación representan toda la riqueza de este instrumento musical, que es al mismo tiempo una imagen de nuestra identidad, múltiple y plural. La práctica y el estudio de la zampoña contribuyen al afianzamiento de la diversidad cultural en el Perú, es por eso que esta publicación es más que bienvenida.

Dr. Raúl R. Romero C. Lima, diciembre del 2007

Sumario

Número 2

caratula rev 2aLas danzas de origen africano atraviesan transversalmente todo el territorio nacional, en la mayoría de las regiones tenemos distintas interpretaciones de la presencia de este sector de nuestra población. El tema musical es el más diverso debido a las diferencias en la interpretación de acuerdo al lugar de procedencia. Está pendiente un estudio de la interpretación del movimiento del cuerpo en la danza de acuerdo a las distintas interpretaciones. En la mayoría de los casos, se trata de reinterpretaciones de un sentir colectivo. En algunos casos se trata de mantener la tradicionalidad y rigurosidad y en otros de la innovación, se entremezclan sentimientos, coreografías y músicas diversas desde los Andes en su gran mayoría. En la costa, evidentemente se trata de otras interpretaciones porque son las propias comunidades descendientes de poblaciones africanas de distinto origen que han logrado un conjunto de danzas reinterpretadas y de nueva data como una expresión del sentimiento y con una gran libertad en la interpretación coreográfica. Las investigaciones relacionadas con la presencia negra en nuestro país se han incrementado en los últimos tiempos. Evidentemente que han contribuido a estas propuestas el surgimiento del Instituto de Poblaciones Andinas, Amazónicas y Afroperuanas que, además, ha dado como consecuencia la visibilización de la presencia histórica de estas poblaciones en nuestro territorio en estos casi 500 años de poblamiento. Se han creado museos como el de Museo Afroperuano de Zaña o el Museo Nacional Afroperuano y se han intensificado las publicaciones. En este marco situacional surgen las investigaciones universitarias a través de publicaciones que intentan mostrar la trascendencia de lo negro en el Perú y las distintas versiones de la presencia africana a través de las danzas y la música, así como otras expresiones sociales que están generalmente asociadas al mundo de la fiesta. La fiesta en el mundo andino es un espacio de intercambio, de prestigio y compromiso con su propia comunidad y, por supuesto, con sus pobladores. La iglesia juega un papel importante, así como la visión de los andinos sobre la presencia de los negros, incluso en algunos casos en comunidades que no han tenido dicha presencia y donde la danza se instaura desde tiempos anteriores al siglo XX. La revista de Folklore de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, siguiendo su compromiso con la investigación, asume esta publicación con la intención de dar a conocer a los investigadores y a la comunidad los aportes de la presencia negra en comunidades tan cercanas como la propia sierra de Lima, Huancaya en Yauyos. A pesar de haber transcurrido 475 años de la fundación española de la Ciudad de los Reyes, aquí todavía existen comunidades andinas como hace casi cinco siglos, donde se desarrollan estas actividades festivas imbuidas de gran contenido y autoestima con sus pobladores. Además, la investigación se desarrolla este año 2010, lo que nos permite tener una visión cercana de la importancia de estas manifestaciones y aunarse a la pasión de los miembros del Centro Universitario de Folklore de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Esta investigación nos presenta hasta tres tipos especiales de representación artística perfectamente delineadas en la investigación, lo que nos hace recordar la publicación del doctor Juan José Vega sobre los Aportes de la Cultura Afroperuana, editado por la Universidad Nacional de Educación Enrique Guzmán y Valle, en la cual nos da hasta 149 variedades de danzas de origen africano en nuestro país. Así como se presenta la Negrería de Huancaya en Yauyos como producto de una visita realizada este año, la etnomusicóloga Rosa Elena “Chalena” Vásquez nos presenta un recuento de la presencia de los Qhapaq Negro (negro rico poderoso) en las festividades de la Fiesta de la Virgen del Carmen en Paucartambo en 1985 y nos acompaña su propuesta de registros musicales en pentagrama, lo que nos permite analizar la transformación de la música y su innovación, si la hubiera. Letras, cantos, melodías y fotografías de la entrañable Addie Barandiaran se muestran perfectamente registrados como un antecedente de una de las fiestas más significativas del Cusco en el mes de julio de cada año. Luis Millones nos entrega el artículo sobre los negros esclavos de la Virgen de la Puerta de Otuzco, a 72 km. de la ciudad de Trujillo en las serranías de la región La Libertad. Entre el 11 y 16 de diciembre de cada año, se lleva a cabo esta celebración, que es una de las más concurridas de la sierra norte del país y logra convocar a casi 100,000 visitantes cada año. La presencia de danzas con personaje negros es de las más antiguas en la representación de esta fiesta. Gitanos, collas y negros, comunidades disímiles se hacen presente en las representaciones para bailar alrededor de la Virgen de la Puerta, cuya imagen despierta las más vibrantes emociones dentro de sus fieles y es tratada casi como un ser divino y humano. La organización religiosa alrededor de la imagen le brinda un trato divino y sus requerimientos son cubiertos por una organización humana que vive para el servicio de la misma. Rosa Alarco, investigadora sanmarquina, fundadora del coro y la peña folklórica de la UNMSM se hace presente con su investigación alrededor del 1975 sobre la representación de los Negritos de Huánuco, trabajo no superado y que nos demuestra la presencia de los negros esclavos en esta parte oriental del país. Los Negritos de Huánuco constituyen la más clara expresión de la presencia de los negros esclavos en los Andes centro-orientales, es una expresión tradicional arraigada fuertemente en la población local. Constituye un caso único debido a la representación fuertemente vinculada a las celebraciones más importantes del calendario festivo de la región Huánuco. Además, es la más clara expresión de la presencia africana en esa región durante los años del virreinato. No constituye la visión de afrodescendientes sino la visión del poblador andino contemporáneo que ha recibido la interpretación de la danza de generación en generación, es la pervivencia de la memoria colectiva. Las investigaciones de Rosa Alarco son pioneras por la metodología utilizada y el trabajo de campo realizado en los años 60, lo que nos demuestra en la actualidad la pervivencia de la danza y su innovación en los tiempos contemporáneos. Es el tema de la indumentaria, la sombrerería y las máscaras las que denotan mayor cambio años a año, ya sea durante las fiestas de navidad hasta la bajada de reyes o las celebraciones alrededor de las fiestas conmemorativas de la fundación española de la ciudad, alrededor del 15 de agosto de cada año.

Finalmente, René Calsin, historiador muy reconocido de Juliaca, Puno, nos presenta una serie de versiones muy coherentes sobre la aparición y desarrollo de la Morenada en el altiplano peruano-boliviano de indispensable lectura para los que se encuentran comprometidos en el tema. En este ámbito, la presencia de esta revista de folklore de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos cumple una noble misión, la de acercar a los interesados en estos temas esta cuidadosa selección de artículos vinculados a una parte de nuestra historia,  que es importante visibilizar como testimonio de la diversidad de nuestra cultura.

Luis Repetto Lima, noviembre de 2010

Sumario

Revista

Número 3

caratula rev 3aEl conocimiento tradicional en nuestro país se asocia, en arqueología, al corpus tecnológico andino, concepto acuñado hacia mediados de los 90 en el marco de muchas reuniones y debates que hiciéramos colectivos de intelectuales de las diferentes universidades de país, tras la búsqueda de referentes documentados de la creatividad andina. En este contexto, como en otras oportunidades, pudimos congregarnos científicos, artistas, promotores culturales y quien quisiera ver y desarrollar una propuesta alternativa de sociedad más justa, desarrollada y creativa.

De esta forma es que creemos que los aportes y logros de nuestros ancestros y los estudios de nuestros maestros permitirían construir esos ideales. En este aspecto, el patrimonio inmaterial tiene todos los componentes de contemporaneidad y de continuidad necesarios para entender las diferentes dinámicas sociales producidas en nuestro país.

A saber de la bibliografía consultada hace 163 años, se acuñó el concepto defolklore por William J. Thoms como el “saber tradicional de las clases populares”. Desde esos tiempos de descubrimiento de un país diferente, que siempre estuvo ahí y que era –y es todavía– necesario conocer, registrar, documentar y promover, el patrimonio inmaterial ha sido poco atendido.

Parece increíble evaluar los alcances de investigación en folklore de las últimas décadas y darnos con la sorpresa de que el aporte académico al desarrollo y entendimiento cabal de este concepto no ha tenido mayores modificaciones que los que desarrollaron Arguedas, Merino, Morote y tantos otros intelectuales que insistieron con la necesidad de caracterizar los estudios y revalorar las costumbres que día a día se venían y aún se vienen perdiendo en nuestra atolondrada y descontrolada sociedad de consumo.

A casi cien años del natalicio de uno de los principales gestores de folklore, José María Arguedas, resulta fundamental -en su nombre- levantar la voz de cualquier forma para fortalecer esta necesidad de conocer, conocernos y conocer a los otros en toda su dimensión. Desde que José María Arguedas define al folklore como “forma de sabiduría que sobrevive en la naciones civilizadas” o, más concretamente, como “conocimiento tradicional”, no se ha aportado mucho más. Es momento de reflexionar sobre el reto que tenemos en nuestras manos: profundizar en esta temática.

Por eso creo que esfuerzos editoriales, como el de la Revista FOLKLORE: ARTE, CULTURA Y SOCIEDAD del Centro Universitario de Folklore del Centro Cultural de San Marcos, son conquistas directas para revertir esta situación. Se viene realizando desde el 2007 y apunta a convertirse en el medio intelectual de referencia del desarrollo y estudio del folklore en nuestro país. Esto, y el maratónico esfuerzo de mantener una de las escuelas de folklore más grandes del país, consideramos es el aporte más valioso que nuestra Universidad ofrece en compromiso con la sociedad. Creemos que venimos cumpliendo este reto con creces. Eso caracteriza a la acción cultural de San Marcos.

Mis parabienes por este esfuerzo al CUF, a su director, a sus profesores, alumnos y colaboradores; clasista y combativamente, así, al estilo de San Marcos, vienen logrando muchos avances en pro del folklore del país.

Carlos del Águila Chavéz Lima, diciembre del 2010

Sumario

Número 4

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